Hoy Villa María es un polo educativo y cultural, que la constituyen, como legado histórico, en punto de convergencia para todos los hombres y mujeres que anhelan un futuro digno sustentado en la educación y la cultura del trabajo. Villa María es hoy a partir de sus Universidades e Institutos Terciarios “La ciudad del conocimiento”.
Este presente con 2 universidades nacionales públicas y 3 privadas y con un abanico de institutos de nivel terciario que forman en distintos saberes y disciplinas a los miles de estudiantes que desde distintos lugares de la geografía nacional convergen en nuestra ciudad, configuran una amplia y variada oferta educativa que se caracteriza por su calidad y su capacidad para dotar de profesionales capaces de desarrollar con eficacia sus competencias al mundo laboral moderno.
En todo el territorio provincial y en la zona centro del país se reconoce a Villa María como “La ciudad del conocimiento” y este presente reconoce un pasado en el que la educación fue un desvelo de los primeros habitantes de Villa María.
Así fue como la institución inicial de la vida comunitaria se llamó “Comisión de Instrucción y Obras Públicas”, entendiendo por instrucción a la necesidad que tenía la incipiente aldea de contar con una escuela para los niños de las familias que se iban asentando en el flamante pueblo.
El esfuerzo colectivo de los primeros vecinos materializó la iniciativa y a sólo cuatro años de fundada la villa ya funcionaba la primera escuela, en una casa que entre los vecinos levantaron frente a la Plaza del Este –actual Independencia- en un terreno que el italiano Alejandro Voglino, donó.
Este fue el primer edifico comunitario con el que contó Villa María, y donde posteriormente funcionara la Municipalidad hasta fines de la década de 1970. También sería esta casa, ya funcionando como escuela, la que le dio un lugar al primer templo del pueblo.
Las primeras escuelas
Nominalmente fueron dos las primeras escuelas logradas por la gestión vecinal: Fiscal de Varones Nº 1 y Fiscal de Mujeres Nº 2, las que posteriormente y con el transcurrir del tiempo devendrían en escuela Agustín Álvarez y Escuela José Ingenieros. Los primeros maestros con los que contó la Villa fueron Abraham Juárez y Mercedes Peralta.
Así fue que impulsadas por la Iglesia Católica fueron surgiendo instituciones educativas de contenidos religiosos, como el Instituto San Antonio en 1901 y el colegio Don Bosco en 1910. Mientras que el cura Cicerón Colabianchi, llegado al pueblo en 1908, funda también en el año del Centenario, el colegio Manuel Belgrano, de efímera existencia.
En 1923 el italiano Juan Rochi asumirá la dirección del colegio Don Bosco y dos años después funda su propia institución educativa, la escuela Belgrano, que en 1928 comenzará a funcionar en su propio edificio de Mariano Moreno y Corrientes, pasando a llamarse desde entonces Mariano Moreno.
La década de 1920 será de singular importancia para la educación Villamariense. En el año de su inicio, el gobierno de la provincia crea la Escuela Normal de Maestros Rurales, Agropecuaria e Industrial, que en 1929 se transformará en Escuela del Trabajo “Domingo Faustino Sarmiento”.
La educación de Villa María se proyecta al país
Un salto cuantitativo en la educación villamariense se dará a partir de la asunción del doctor Antonio Sobral como presidente de la Biblioteca Popular Bernardino Rivadavia, en 1926. Inmediatamente, quien sería nuestro insigne pedagogo, pone en marcha una experiencia educativa que tiene como eje la formación humanista del individuo. Sobral crea la Universidad Popular, verdadera incubadora de instituciones educativas, que comienza a funcionar al año siguiente con la puesta en marcha de la Escuela de Comercio, dirigida por Ramiro Suárez.
En 1930, del proyecto educativo de Antonio Sobral surge el Instituto Secundario Bernardino Rivadavia. En 1959, comenzará a funcionar el nivel terciario de la institución. Un año antes, en la ciudad había comenzado a dictar clases el profesorado Gabriela Mistral.
A nivel de instrucción secundaria, en 1943 el Colegio Nacional inició sus clases en la ciudad; haciéndolo en el edifico del Instituto del Rosario de manera provisoria.
En 1989 se crea la Escuela Superior Integral de Lechería, que convocará a estudiantes de distintas latitudes en torno a esta propuesta educativa vinculada a las economías regionales.
Pero Villa María se convertirá en ciudad con propuestas de educación universitaria en el año 1970, cuando inicia sus clases la Universidad Tecnológica Nacional. Este perfil se irá acentuando con el tiempo, hasta llegar al inicio de la década de 1990, cuando el concejal Eduardo Accastello presenta el proyecto de ordenanza que dará impulso a la creación de la Universidad Nacional Villa María. Esto ocurría en 1993, año en el que también se crea la Comisión Pro Universidad de Villa María.